Recreación inclusiva para las personas con discapacidad visual

En el 2020 el Patronato Nacional de Ciegos se vio obligado a poner en pausa una actividad que había venido realizando durante ocho años. Como consecuencia de la pandemia de covid-19, su tradicional rally automovilístico anual para personas ciegas y de baja visión no se llevó a cabo.

La suspensión del evento, que la directora ejecutiva de la institución, Rosalía Álvarez, define como un encuentro inclusivo que busca demostrar que las personas con ceguera pueden integrarse con éxito en las actividades recreativas y deportivas, es un ejemplo de cómo resultaron afectadas en el último año las opciones de ocio pensadas para este sector de la población.

“Muchas cosas se vieron afectadas por la pandemia”, comenta Álvarez.

En condiciones normales los ciegos acceden a ofertas regulares de esparcimiento adaptadas a sus necesidades, así como a eventos especiales, ya sean periódicos u ocasionales. El Sendero de los Sentidos, inaugurado en 2014 en el Jardín Botánico Nacional, constituye un ejemplo de lo primero. Las exposiciones de esculturas “Siento, luego veo” y “Sintiendo la belleza: Más allá de la mirada”, diseñadas por el Museo del Louvre y traídas al país en 2009, se destacan como ejemplos de eventos ocasionales.

Lino Rafael Delgado, presidente de la Fundación Dominicana de Ciegos, señala que las personas con discapacidad visual suelen disfrutar de las actividades sociales comunes, pero en ciertos ambientes y espacios necesitan adaptación o el apoyo de una persona que le sirva de guía y que le describa el entorno y los objetos que lo componen.

“Esa parte de adaptación (de contenidos y espacios) es importante que se fomente más en el país”, dice el presidente de la entidad surgida en 1984 y que centra su labor en la capacitación de las personas ciegas.

Alexander Hernández González, del departamento de Trabajo Social del Patronato Nacional de Ciegos, indica que existen múltiples actividades recreativas para la población invidente: desde juegos de mesa adecuados a su condición (ajedrez, parchís, dominó, cartas) hasta deportes individuales y de equipo.

“Claro, las actividades deben tener la parte sonora. Tiene que hablarse, cantar el juego, y si es un deporte con pelota esta debe tener un sonido”, explica Hernández González, quien lamenta que la sociedad dominicana siga siendo “poco inclusiva” y que esto dificulte el acceso local a los artículos y el equipamiento que necesitan las personas con ceguera para disfrutar de su derecho al sano esparcimiento.

Arte y cultura

En el plano cultural, en el país hay modelos de integración como el Teatro Orquestal Dominicano (TODO), creado en el 2013 por el Ministerio de Cultura. Esta plataforma artística reúne a personas con diferentes tipos de discapacidad, entre ellas la visual.

Este ministerio también apoya al grupo de percusión del Patronato Nacional de Ciegos, compuesto en la actualidad por siete integrantes y que, de acuerdo con Rosalía Álvarez, tiene planes de ampliación.

En el deporte

Eladio Agramonte, presidente del Comité Paralímpico Dominicano (Copadom), comenta que los atletas con discapacidad visual participan en deportes individuales como judo, lucha y natación, o colectivos como fútbol y golbol (o “goalball”, disciplina creada exclusivamente para personas ciegas o con baja visión), entre otros.

En República Dominicana, la mayor integración de deportistas paralímpicos ciegos se da en la actualidad en el atletismo, que cuenta con tres categorías atendiendo al grado de visión del competidor. Al menos una de estas categorías (la T11, para personas con ceguera total) exige el acompañamiento de guías en pista.

Fuera del ámbito profesional, Agramonte comenta que existen ciertas condiciones que facilitan la integración de las personas ciegas a las actividades recreativas en comparación, por ejemplo, con quienes, como él, tienen discapacidad motora: “Pueden desplazarse mejor y están bien organizados en el país”.

“A nivel recreativo, son muy activos”, afirma.

El también abogado recuerda que la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad establece la responsabilidad del Estado en la inclusión de este segmento de la población en las actividades culturales, deportivas y de ocio.

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