Transparencia del gasto público

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Elvys Duarte.

El alto impacto socioeconómico que tendrá la crisis sanitaria provocada por el Covid 19 y el gran índice de corrupción al que los últimos desgobiernos peledeistas han sometido a la República Dominicana en los últimos 16 años, colocan al presidente electo Luis Abinader en el desafío de decentizar el gasto público a fin de garantizar la sostenibilidad de la economía nacional. Estos hechos aunados al bajo índice otorgado por Transparencia Internacional sobre la eficientizacion de la ejecución presupuestaria y la inaplicacion de las disposiciones legales contenidas en las leyes 567-07 sobre Tesorería Nacional y 423-06 sobre presupuesto del sector público en lo relativo a la fiscalización presupuestaria, presentan un grave reto para la estabilización de nuestra economía.

El presidente electo Luis Abinader, es consciente de ello, y ha dado señales de estar enfocado en la transparencia del gasto público, prueba de ello es su reciente anuncio de que a partir del 16 de agosto, será eliminada la oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) a fin de eficientizar la economía del Estado. La eliminación de esta entidad pública es una conquista del pueblo dominicano pues recordamos que en octubre de 2015 varias agrupaciones sociales reclamaron su cierre por considerarla la representación tangente de la corrupción e impunidad pública.

Este anuncio evidencia la claridad, confiabilidad, eficiencia, responsabilidad y pertinencia con la cual el presidente electo y sus funcionarios públicos ejerceran la administración del Estado y define el Cambio que prometimos durante el transcurso de la campaña electoral en todas las reuniones que sostuvimos a lo largo del territorio nacional con todos los Movimientos de Apoyo que auspiciaron la candidatura de nuestro presidente.

Por fin nuestro país comienza a respirar el anhelado aire de esperanza y los actos de corrupción, trámites burocráticos confusos y falta de probidad de los funcionarios públicos que constituyeron los malos endémicos de la forma anómala con la cual el Partido de la Liberación Dominicana condujo el Estado, empiezan a ser erradicados para dar lugar a procesos de transparencia en el manejo del erario público.

El Cambio prometido empieza a construirse y en el tiempo de crisis en el que nos encontramos, es eminente que el gobierno entrante se encuentre comprometido con la transparencia a fin de alcanzar un mayor desarrollo para el pueblo dominicano. En medio de esta pandemia se impone la eficientizacion del gasto público a fin de que la mano solidaria del gobierno pueda extenderse a todos los hogares dominicanos.

Las compras de bienes y servicios con sobreprecios y el desvío de recursos públicos hacia patrimonios particulares, comienzan a ser desde ahora cosas del pasado, un pasado gris y oscuro que jamás empañará nuestra querida tierra de Duarte, Sanchez y Mella.

Hoy se evidencia que la racionalización del gasto público constituye una piedra angular del gobierno del Cambio, comprometido con la eficiencia administrativa y la eliminación de duplicidad de funciones entre entidades que solo poseen su origen en el clientelismo político.

Felicitamos su decisión señor Presidente electo, la cual es muestra de que con su elección sale beneficiada la patria que amamos y que llora por el mal que le hizo el Gobierno corrupto del PLD.

El autor es abogado y dirigente político del Partido Revolucionario Moderno.

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