El Presidente de Haití tendrá que enfrentar grandes retos

En Haití con todos los incidentes que han ocurrido de huelgas, tiroteos y desordenes callejeros han provocado un estado de tensión en la población haitiana por cierres de empresas y también ha puesto en peligro la propia presidencia de Jovenel Moise, quien tendrá que enfrentar los retos de resolver la situación económica, social y política del país.

El estado de las finanzas públicas ha llegado a niveles tan catastróficos que no permite que el gobierno pueda pagar los salarios de funcionarios públicos, incluyendo los de la policía y los maestros. La crisis ha llegado a niveles que muestra incapacidad del país para crear las condiciones necesarias para movilizar la inversión privada nacional y extranjera y, por tanto, poder generar niveles aceptables de crecimiento económico y empleos.

En los últimos cinco años, por ejemplo, la tasa de crecimiento nunca alcanzó el 3%, afectando la base impositiva del estado, con una carga impositiva del 12.7% del PIB, la más baja de América Latina. El desempeño macroeconómico de Haití en 2018 estuvo por debajo de las expectativas cuando el crecimiento del PIB fue de solo el 1.4%, comparado con el 1.2% en 2017, lo que es claramente insuficiente para un país que sufrió los rigores de un gran terremoto en 2010 y varios desastres naturales.

Esto ha dado pie de que muchos sectores en Haití demanden cambios profundos en la gobernabilidad del país. Desde movimientos juveniles hasta líderes religiosos, cada vez más voces se alzan para denunciar las desigualdades y la mala gestión. El Foro Económico del Sector Privado, principal organización local que agrupa a los empleadores haitianos, ha expresado varias veces públicamente su preocupación por el significativo déficit presupuestario del 6.5% del PIB en 2018, que se suma a una fuerte depreciación de la moneda nacional (gourde).

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